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LA TRIPULACIÓN: ¿QUIÉNES SOMOS?

Somos una pequeña empresa de moda de nueva creación, especialistas en ropa náutica muy exclusiva.

Comenzamos esta singladura con la documentación en regla, largando cabos y con rumbo a buen puerto.

Nuestro objetivo es crear ropa náutica de alta calidad, con productos cómodos, resistentes, seguros y ligeros.

Nuestra colección es confortable, sobria y elegante al mismo tiempo que deportiva, alegre y vital.

Nuestra brújula marca tendencia y nuestro norte es conseguir que las prendas de Captain Cool sean utilizadas tanto para el trabajo como el ocio en el mar, ya que cumplen los requisitos y cualidades para ambas funciones.

Incluso muchos de nuestros clientes las utilizan como ropa de montaña por sus cualidades de:

  • Impermeabilidad
  • Resistencia
  • Calidez
  • Ligereza

¡Nuestras prendas náuticas hacen furor en la montaña! Esto ha sido sorprendente y un regalo para nosotros, lo que nos confirma que nuestro rumbo es el correcto y que estamos haciendo un buen trabajo dada la buena acogida por parte de nuestros clientes.

Nuestros colores básicos son el azul marino, el blanco y el rojo. También disponemos de otros muy juveniles como azul cielo, verdes pistacho, amarillos y naranjas porque creemos firmemente que vitalidad, alegría y elegancia conjugan a la perfección.

La idea de Captain Cool surgió de nuestro ‘capitán’, Alfredo Pérez, afincado en Vilassar de Mar (Barcelona), y descendiente de una larga saga familiar de tradición marina y marinera, y cuya vida ha girado en torno a la marina mercante, comercial, deportiva y de ocio.

Captain Perez Don Alfredo Pérez Jiménez (1929-2004), capitán de la Marina Mercante. PRÁCTICO DEL PUERTO DE BARCELONA

Nuestra insignia principal son las banderas del código de la mar ya que nuestro ‘capitán’ es un apasionado de los motivos marineros. Su fijación por las banderas náuticas le viene de sus juegos y aprendizajes infantiles y adolescentes cuando viajaba acompañando a su padre –capitán de la marina mercante, por los mares del mundo quien le enseñó todos los lenguajes de comunicación disponibles: el alfabeto náutico de las banderas y el código MORSE de telegrafía, así como trazar rutas, medir con el sextante, llevar el timón, e incluso hacer la compra de los víveres en los puertos de turno. Una buena forma de enseñar a vivir.

Al mismo tiempo, nuestro ‘capitán’ echaba en falta una moda exclusiva de prendas náuticas de alta calidad con todas las cualidades de resistencia, durabilidad, impermeabilidad y calidez; y que fuese cómoda, elegante y divertida.

Es decir, unas prendas multifuncionales diseñadas para todos y que gustaran a todos.

La bravura del mar es nuestra inspiración. Nuestra línea básica desprende temperamento y calma, diversión y seguridad, rumbo y aventura. Un total disfrute haya el tiempo que haya. Nos ocupamos y preocupamos de proteger y velar por su seguridad y bienestar tanto en su tiempo de trabajo como de ocio.

Invertimos en valores como la familia, la felicidad, el esfuerzo, los sueños, la alegría, el sol, la amistad, la cooperación, el trabajo en equipo, el afán de superación, el respeto y amor hacia la naturaleza y, en concreto, al mundo marino. Estamos orgullosos de esta tripulación y todo marcha viento en popa.

¡Os damos la bienvenida al mundo de Captain Cool!

El capitán de Captain Cool

Carguero Chiqui Carguero ‘Chiqui’, 1974.

La historia de Captain Cool contada por su ‘capitán’

Estarán de acuerdo conmigo en que una de las mayores sensaciones que puede vivir una persona es cumplir sus sueños. En mi caso ha sido mi relación con el mar gracias a una larga tradición familiar relacionada con éste, tanto a nivel de trabajo como de ocio.

No hay nada más apasionante que compartir en familia la experiencia vital de unas vacaciones en el mar de varios meses a bordo de un barco mercante siendo tu padre el capitán de ese carguero. Eso marca para siempre cuando tienes 13 años, siendo una de las experiencias más gratificantes y educativas de mi vida.

Entonces descubrí los verdaderos valores que me transmitió mi padre, Alfredo Pérez Jiménez, y a su vez, he querido también transmitir a mis hijas: la familia, la alegría, el trabajo bien hecho, el esfuerzo de superación, la recompensa por lo trabajado por uno mismo, el perseguir una mejora constante, la paciencia, la voluntad y la constancia, la creatividad, el respeto y el trabajo en equipo, la superación de las dificultades… todo ello acompañado de alegría y diversión (cosas muy importantes y complementarias), diálogo, amor, respeto hacia la buena convivencia y hacia la naturaleza incontrolable de los elementos y las circunstancias imponderables.

Puerto Douala Llegada al puerto de Douala, Camerún, 1974.
Familia Foto familiar atravesando el Ecuador, 1974.

Hay cosas que se pueden controlar en la vida de uno y otras que no. Eso lo aprendí cuando los temporales, las olas en las que el barco desaparecía, la niebla, el viento o las averías del buque eran pruebas a superar con templanza, experiencia, responsabilidad, sabiduría, confianza en uno mismo y en la tripulación, y máximas medidas de seguridad al mismo tiempo que, en ocasiones, desarrollando una creatividad extraordinaria para resolver problemas técnicos que ya la quisieran muchos publicistas o ingenieros (en los años 70… ¡un chicle masticado podía arreglar un radar o una sonda!).

Carguero Astene IV Carguero ‘Astene IV’. Mar del Norte, 1965.

Como cualquier padre una de mis principales preocupaciones es cuidar y proteger a los míos. Mi principal objetivo era diseñar unas prendas que superaran con creces las inclemencias del tiempo, ya sea por exceso de sol como por lluvia o viento, altas o bajas temperaturas, al mismo tiempo que bien ligera para que no dificultara los movimientos. ¡Muchas veces vi sufrir a mi padre y su tripulación por no disponer de ese tipo de ropa! Diez, quince veces cada noche de temporal lo vi cambiarse de ropa o vestirse con varias capas de sueters y abrigos para mantenerse seco y caliente (cosa que no conseguía) y, además, le dificultaban los movimientos perdiendo agilidad y seguridad. ¡Cuántas veces al borde de accidentes o de la muerte por este motivo!

Así que crear las prendas de Captain Cool es un merecido homenaje a mi padre y a todas las gentes fuertes de la mar. Nuestra premisa básica es la innovación en diseño y materiales para un público muy exclusivo, porque ‘exclusivas’ son las gentes de la mar y se merecen todo lo mejor en calidad, seguridad y diseño.

La calidad y las prestaciones del tejido técnico de Captain Cool ofrece, ante todo, seguridad y comodidad. Me gusta observar que nuestros compradores se sienten a gusto con las prendas ya que son protectoras, confortables y muy bonitas gracias a cada uno de sus detalles exclusivos, tanto en confección como en diseño.

Escotilla Hnos. Pérez oteando por escotilla. Puerto de Valencia, 1968

Y esta es la pequeña y gran historia del nacimiento de Captain Cool, empresa de nueva creación de una marca especializada y exclusiva en ropa náutica, surgida de una mirada infantil en los años 70, proyectada y finalmente realizada en 2016.

Este sueño se está consolidando a una velocidad de rayo gracias a la confianza depositada en este proyecto de amigos y clientes. Para mi y todo mi equipo es una alegría constante comprobar que muchos amantes del mar disfrutan ya de nuestras prendas en nuestro país así como allende fronteras y mares… y montañas. ;-)


¡Bienvenidos a bordo!

Alfredo Pérez Belenguer
Fundador y ‘capitán’ de Captain Cool